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martes, 27 de septiembre de 2011

Travesía a nado Lanzarote-La Graciosa: El enigma de la boya 7

Este fin de semana pasado se disputó la XIX Edición de la Travesía a Nado El Río entre Lanzarote y La Graciosa. Como la inmensa mayoría de ustedes saben, se trata de la prueba reina de la natación en aguas abiertas en Canarias tanto por tradición como por el elevado número de participantes que en ella se dan cita cada año, llegando hasta los 625 nadadores en esta ocasión.


A la prueba nos desplazamos Fabiola, Samuel y yo con el único objetivo de pasarlo bien y, ya que estábamos, tratar de mejorar nuestros resultados del año pasado. En mi caso concreto el puesto 159 de la clasificación general y los 48 minutos de tiempo.El recorrido, a priori, es bastante sencillo, pues se trata de nadar desde la playa de El Bajo Risco en Lanzarote hasta el muelle de Caleta de Sebo en La Graciosa. Hasta aquí, y viendo la foto del satélite, pues la cosa parece que no tiene mayor complicación: todo recto y pa´lante pensará algún incrédulo.


Sin embargo el nombre del El Río, por el que se conoce a este canal de agua marina, no se lo pusieron por casualidad o por envidia a otros territorios con zonas fluviales. Se lo pusieron por la corriente transversal que lo atraviesa permanentemente; en dirección sur-norte cuando la marea está llenando y viceversa cuando está vaciando. En esta ocasión la marea estaba vaciando por lo que había que tener en cuenta este factor a la hora de nadar (en la foto de portada, hecha desde el Mirador de El Río en Lanzarote, se aprecia bastante bien como el oleaje va en dirección al sur).Pues con todos estos datos nos ponemos en faena. Llegada a La Graciosa en torno a las nueve y media de la mañana para recoger el gorro y el chip; saludos a los nadadores que nos vamos encontrando; paseo por las peculiares calles de Caleta de Sebo; avituallamiento líquido con bebida y barra energética (habíamos desayunado a las 8.15h y la prueba era a las 13:30h); calentamiento colectivo en la explanada del muelle; fotos; y en torno a las 12:30h empezamos a subirnos a los barcos que nos llevarán hasta Lanzarote.Una vez y me subo al barco y después de posarle efusivamente al fotógrafo para salir guapo, ya la tensión de la prueba empiza a apoderarse de mi mente. Ya se acaban las bromas y empiezo a pensar en lo que me viene encima; en cómo me voy a plantear la prueba; en que no puedo despistarme con la orientación; en que tengo que mantener un ritmo fuerte pero sin locuras; pero sobre todo, en que la última vez que se nadó con la marea vaciando (2009), la corriente hizo un "destrozo" importante en los nadadores y los tiempos se alargaron por encima de la hora en la mayoría de los clasificados y en que en un informe que había visto de las mareas el día anterior decía que iba a haber grandes diferencias entre la pleamar y la bajamar que originaría grandes corrientes.


En la travesía en el barco me fijo en las boyas que la organización pone en el mar a modo orientativo siguiendo la trayectoria de la prueba (numeradas del 1 al 13 desde la salida hasta la llegada al muelle); en que el mar está tranquilo y sin oleaje; se empieza a palpar la tensión entre los nadadores, ya que cada vez se oyen menos chistes y risas y todo el mundo empieza a poner un rictus cada vez más serio a medida que nos acercamos a la playa.


El barco nos deja a unos 50 metros de la orilla. Después de ajustarme bien las gafas empiezo a nadar suavemente, recordando mis pensamientos de cuando fui por primera vez a esa travesía, mi primera prueba de competición allá por 2003. En aquellos momentos, de los nervios que tenía ni podía nadar y cuando puse los pies en la orilla y miré para La Graciosa lo primero que pensé fue en subirme otra vez al barco y evitarme aquella tortura. Pero este año era ya mi cuarta participación y estos pensamientos me hicieron sonreir y aliviar un poco la tensión que tenía en el cuerpo.Después de que todos los nadadores hubiesen llegado a la playa, transportados por tres barcos de los que realizan el trayecto entre Órzola y Caleta de Sebo llegó el momento de la salida.


Suena la bocina del barco y los 625 nadadores nos lanzamos al agua a toda pastilla en busca de nuestro sueño, de nuestra fiesta, de nuestro reto personal: Caleta de Sebo.


La salida no la hago fuerte, pues este año han puesto una corchera de unos 50m tras la cual tenemos que girar y el apelotonamiento de la gente es impresionante y peligroso ya que lo único que ves son piernas a fondo que pasan a escasos centímetros de tu cara mientras que tus pies son golpeados por infinidad de manos que quieren rasparte los callos. Tras esta corchera y coincidiendo con la primera boya ya entramos en mar abierto; el agua se aclara y ya no hay tanto apelotonamiento. Es el momento de buscar un buen grupo, por lo que subo el ritmo a tope y empiezo a adelantar gente, siempre mirando el ritmo de los que me adelantan para engancharme a ellos el tiempo que pueda hasta encontrar otro grupo.


La cosa va bien, voy a tope, dándole fuerte a las piernas, manteniendo el ritmo de la gente con la que voy, concentrado en orientarme bien y en no perder las estelas de la gente rápida que me está llevando hacia adelante. Las boyas las estoy dejando por mi izquierda y a bastante distancia, lo que quiere decir que voy por el camino adecuado y que cuando la corriente me lleve hacia abajo todavía tengo margen de maniobra.


Sigo tirando fuerte, otra boya más a mi izquierda. Ya hace tiempo que no me adelanta nadie, voy superacoplado a la estela de un nadador, que, por el ritmo de sus piernas, va a fondo pues parece que estoy en un yacuzzi. Eso es bueno, varias veces e intentado adelantarle pero me deja atrás, por lo que en estos momentos es más rápido que yo, así que mejor que él haga el desgaste y cuando se funda ya me pego a la estela de otro, pues el grupo es bastante numeroso y a estas alturas de la travesía todavía nos damos algún que otro manotazo entre nosotros.


Otra boya más a mi izquieda, esta vez más cercana. Me da por mirar el número a ver si cuela, y mira por donde veo que es la número 5, así que dentro de poco llego a la mitad de la prueba. Me da la sensación de que voy como un tiro y que ha pasado poco tiempo desde la salida hasta este momento. Incluso pienso: " Joder, voy bienísimo, estoy superfuerte y si mantengo este ritmo igual mejoro mis tiempos de ediciones anteriores en una barbaridad. Así que A FONDO!"


Sigo tirando hacia la próxima boya. La veo perfectamente delante de mí. Sin embargo, la siguiente, la número 7, está bastante hacia el norte en comparación con la 8. Veo que hay un grupo de nadadores que tiran hacia la izquierda para bordear la boya 7. "Si sigo recto, pasando de la 6 a la 8 y saltándome la 7, hago menos metros y les puedo pegar el palito a estos y engancharme a otros. Pues dicho y hecho. A por la 8"Como voy a nadar solo y sin estela decido aumentar el ritmo para no perder velocidad. Los pies a tope de nuevo y a por la otra boya. De repente cesan los golpes y manotazos que nos íbamos dando. Sigo nadando como un poseso, levantando la cabeza hacia las montañas de La Graciosa para orientarme. Pasan los minutos y yo sigo a tope. "Ya me tiene que quedar poco para llegar a la boya. Levanto la cabeza para buscarla y.... ME CAGO EN LA P... Está a tomar por culo a mi derecha. Me acabo de pegar la cambada del siglo. Encima por aquí no hay ningún nadador a la vista. La acabo de cagar..." Tratando de enmendar esta metedura de pata me pongo a nadar ya de manera perpendicular al trazado teórico, pues sabía que si nadaba en perpendicular a la orilla la corriente me mandaría hasta Montaña Amarilla. Sigo nadando fuerte, levanto la cabeza permanentemente viendo que la boya sigue estando lejísimos, que la línea de nadadores está como a 25 metros por encima de mí "Me está adelantando hasta el pulpo...." Tras unos minutos en esta situación mi cerebro empieza a mandarme señales de alerta "Me da que estoy pillado por la corriente. Vamos a aflojar el ritmo porque como me funda a ver quien me saca de aquí. Vamos a parar a ver si soy el único pringao... No, a mi derecha aparece otro nadando en mi misma dirección, perpendicular a la corriente. Vamos a emparejarnos con este a ver cómo va... No me deja atrás ni yo le dejo a él por lo que a lo mejor no he perdido muchos puestos y estamos todos en las mismas." Seguimos nadando siempre paralelo a la costa. Las boyas hace siglos que ni las veo y poco a poco vamos encontrandonos con otros nadadores. De vez en cuando me adelanta alguno como un disparo "Este pobre está más pringao que yo, pues con ese ritmo si me acaba de adelantar ahora tuvo que ir a tener al coñísimo jejeje. Aquí me voy a tirar lo máximo, así que vamos a plantearnos esto como un entrenamiento de larga distancia para que no me den los choques aquí. El mar está bueno, no hay olas, el agua no está fría y algún día llegaremos..." Con éstas entramos en programa "a ritmo". Cuando veo que los nadadores con los que voy se van fundiendo intento agregarme con alguno que me pasa nadando un poco más rápido que yo. Poco a poco voy adelantando a alguno. Se empieza a ver al muelle, eso sí siempre nadando dirección sur norte, aunque avanzamos muy despacio. La fatiga empieza a hacer mella en los nadadores y ya veo que alguno se agarra a las piraguas para estirarse los gemelos "Aquí la va a "palmar" más de uno. Yo estoy bien y todavía tengo gasolina así que a seguir a ritmo. Total vamos a rentabilizar los 12 euros de la inscripción..."


El muelle, aunque nosotros nos matemos a nadar, sigue estando ahí, a la misma distancia de hace diez o quince brazadas cuando levanté la cabeza por última vez. "La gente tampoco avanza, así que en esta estamos todos, esto va a ser una masacre..." Poco a poco avanzamos hasta llegar a una zona de una baja, justo lo que quería evitar, pues en esas zonas se avanza menos. Ahí me voy acercando a un grupo de nadadores. El fondo cada vez está más cerca. "Si estoy cogiendo a esta gente es porque por ahí tiene que haber un corrientón supremo" Efectivamente, cuando llego a ellos la corriente es bestial " QUÉ PASADA!!!!!!! Las algas de las piedras están como una melena al viento, a fondo en mi contra!!!!!!!! Las algas que están sueltas pasan por debajo de mí como si llevaran un fueraborda!!!!!!!!! Una brazada, otra, otra, otra, la piedra esa está en el mismo sitio y yo no llego.... Vamos a ver cómo van los demás: todos en el mismo sitio... Sigo braceando y dándole a los pies como un loco PARA NO MOVERME AL MENOS PARA ATRÁS!!!!!!!!!! El tipo que está a mi lado afloja, se para y ..... SE LO LLEVA PARA ATRÁS!!!!!!! NO PUEDO AFLOJAR!!!!!! Me rio del pasadizo de La Peña de La Vieja en Las Canteras... Joder, si hubiese una piedrita por aquí para agarrarme a ella como en el pasadizo.... Me cago en .... esto no afloja." De repente los de delante empiezan a avanzar "DALE FUERTE!!!!!!!!!!! AHORA O NUNCA!!!!!!!!! Por fin pude pasar ese tramo, el mar se vuelve a abrir en la profundidad y las piedras ahora están bastante lejanas. "Ya estoy en las puertas del muelle. TENGO HAMBRE!!!!!!!!!!!! Venga, un último esfuerzo. Los que están delantes llevan gorro blanco, son pibillos que como se te ocurra seguirlos te van a reventar. Vete a ritmo. Ya llego. POR FIN LA ENTRADA DEL MUELLE!!!!!!!!!!!!!! El pobre este que va a mi izquierda está muerto, va fundidísimo. YA ESTÁS EN EL MUELLE!!!!!!!!! ESTO ESTÁ HECHO!!!!!!!!!!!!!!! Si hasta tengo fuerzas para aumentar el ritmo y coger a un par de "cadaveres" que van por ahí. Eso sí por aquí no se ve ni un alma, que otros años entramos "a saco". AHÍ ESTÁ YA LA RAMPA!!!!!!!! Un par de brazadas y se acabó......... "


"Acuérdate de nadar hasta el límite del agua que la rampa resbala una pasada y lo último que te falta es darte un guantazo delante de todo el mundo después de esta paliza......... ÚLTIMA BRAZADA!!!!!!!!!!!!! Vamos a ver cuánto hice: UNA HORA Y TREINTAIUNO!!!!!!!!!!!! BOTADÓN!!!!!!!!!! Voy a saludar al fotógrafo para salir guapo que siempre salgo corriendo jejeje........ COÑO el reloj marca el minuto treinta y uno y cincuenta segundos.... Voy a correr para no decir que llegué en el treinta y dos.......Como si eso le importase a alguien........


Esta medalla sí que te la ganaste.......Aunque voy a buscar primero al tipo del Gatorade que me hace más falta...... Me están llamando por allí........ SAMUEL YA ESTÁ SECO Y VESTIDO, me tuvo que meter lo máximo........... No hay mucha gente por aquí..........Igual no lo hice tan mal........


Esta es el relato de mis vivencias en esta travesía, la edición más dura de cuantas se han celebrado. Al final llegué en el puesto 157 de los 199 clasificados.


Más de 300 nadadores tuvieron que ser sacados del agua por los servicios de recate de la prueba, que no dieron abasto para atender a todos los nadadores. Hubo gente que lo pasó realmente mal viéndose en medio de esa corriente, solos en el agua, y sin fuerzas para vencer al océano que se los llevaba mientras desesperados aguardaban a las barcas de salvamento.


Para los que nunca se hayan metido en el mar a participar en una prueba de competición les voy a decir lo siguiente. Lo que hacemos NO son tonterías. Cuando estás en un mar bravo y peligroso como era el caso, la sensación de soledad e indefensión es inmensa, independientemente de que haya otros 600 nadadores a tu alrededor. Cuando te paras en el mar, muchas veces las barcas no las ves y si las ves no tienes la certeza de que ellos te estén viendo a tI en apuros.


Con las condiciones del sábado, con una corriente tan fuerte que te lleva hacia el mar y no hacia la orilla, pararte no implica quedarte quieto en el mismo sitio, sino que sabes que la corriente te va a seguir llevando. Una persona que toma la decisión de abandonar una prueba deportiva para la que ha estado entrenando todo el año, ya lleva 20 minutos o media hora meditando esa decisión, por lo que cuando la toma es porque ya no aguanta más en esa situación, al límite físico y sobre todo psíquico. A pesar de esto último hubo mucha gente que cuando tomó la decisión de abandonar se encontró con que las barcas de salvamento estaban llenas de nadadores y tenían que esperar a que descargasen y volviesen a por ellos. Incluso tuvieron que rescatar a algunos chicos de las piraguas que apoyaban la prueba por la fuerte corriente. Muchos nadadores, ante la desesperación de no avanzar salieron por las playas que están por debajo de Caleta de Sebo. Si tienen un poco de imaginación y son capaces de ponerse en la piel de alguna de estas personas comprenderán en cierta medida lo que ellos pudieron sentir en esos momentos, porque no fue que abandonasen cuando llevaban 10 minutos en el agua. La inmensa mayoría estuvo más de una hora y media nadando en esas condiciones antes de ser sacados del agua, con lo cual no pueden decir que no se ganasen la medalla.


A pesar de todo....El año que viene VOLVEREMOS!!!!!!!!!!!!!

domingo, 7 de agosto de 2011

Como la mayoría de ustedes saben, ayer tuvo lugar la Travesía a Nado de la Bahía de Gando. Sin duda uno de los mejores lugares para celebrar una prueba de natación en aguas abiertas dadas las bondades de sus aguas, siempre nítidas y resguardadas del viento, aunque en esta ocasión la alerta amarilla por vientos de 20 nudos de media y ráfagas de casi 30 en la zona se dejó notar en cierta medida.


En esta edición había como novedad la celebración de una prueba de 3.000m (2 vueltas a un circuito de 1500m), en la cual nos inscribimos la mayoría de los nadadores de nuestro grupo de amigos. Sin embargo, como se puede apreciar en la foto del recorrido (a ojímetro) la vuelta se quedó un poco corta (unos 1200m), pero bueno, así no nos fuimos muy fundidos y nos quedaron ganas para volver el año que viene.A la cita acudimos 6 nadadores de nuestro grupo de entrenamiento en Sardina: Carlos, Javier, Samuel, el que escribe, Fabiola e Isidro. Todos, excepto Fabiola y Javier, inscritos en la prueba larga. Mi objetivo personal, a priori, era hacer un tiempo entre los 48 y los 56 minutos que tardé en hacer las travesías de La Graciosa y Lobos del año pasado respectivamente, últimas pruebas celebradas en distancias similares (2.600 y 3.400 respectivamente). Sin embargo, tras ver que el recorrido no iba a dar para los 3.000 metros programados pues me centré en tratar de salir lo más adelante posible.




La salida era conjunta por pruebas (1500 y 3000 metros) y diferenciadas por sexos. Así que la táctica era hacer fuerte la primera vuelta con la gente del 1500 para luego, en la segunda, intentar mantener posición, previendo que me iba a quedar solo, ya que los inscritos en la prueba larga eran aproximadamente un tercio del total de nadadores.


La salida fue un poco caótica, pues pese a que me tiré rápido al agua, hubo mucha gente lenta que se tiró entre los primeros nadadores, con el inconveniente y peligro que eso supone para los que vamos más rápidos, pues en el tumulto de la gente, lo normal es que te encuentres con las piernas de esos que van más lentos delante de tus narices. Así que después de pararme un par de veces para no subirme encima de alguno de éstos, cuando encontré un hueco me puse a tirar fuerte para no quedarme descolgado. Durante este trayecto hasta la primera boya me encontré con Javi y pronto nos encontramos con Carlos también, como si estuviesemos en cualquier entreno normal en Sardina, pero con doscientos más que querían pasarnos por la piedra. Aunque no nos íbamos a dejar.La primera vuelta la hice en 18´14" (tiempo que se le registró a Javi en la prueba de 1500, ya que como comenté la hicimos juntos en su mayoría, al igual que Carlos) y, para mi sorpresa, al ponerme de pie en la orilla para dar mi número de dorsal y empezar la segunda vuelta me encontré con que iba con un grupo bastante numeroso de nadadores de la prueba larga, así que al agua de nuevo y a darle duro para que no se me escapasen. Me fijo en los nadadores que van a mi alrededor a ver si alguno va más rápido y le puedo seguir, pero vamos más o menos todos por igual. Tiro un poco, pero nada, me cuesta mucho dejarles atrás, así que cambio de planes: a estela, sin aflojar el ritmo y a guardar fuerzas para la vuelta a la penúltima boya que se hace con el viento lateral y sobre todo para el último viraje en el que el viento sopla en contra.


Llegados a este punto, a unos 100 metros antes de la penúltima boya, suena la corneta que desata las hostilidades. De repente ves como poco a poco los pies de los nadadores que van por delante empiezan a moverse a toda pastilla, cuando antes iban con movimientos acompasados, y ya no ves pies sino burbujas. Es el momento de darlo todo, de rentabilizar las panzadas a series que me estoy dando en la piscina. Así que yo también me pongo a tirar fuerte, mirando a ver quien de los que tengo delante empieza a dejar a los de al lado para colocarme a su estela ya que el viento ahora es en contra y bastante fuerte por lo que para dejarme va a ser muy complicado. Poco a poco el grupo empieza a estirarse, aunque mantengo la estela del nadador que me precede hasta la última boya. Ahí, a escasos metros de la orilla intento adelantarlo saliéndome de su estela..... pero qué va ya voy fundido, me emparejo pero fue verme el tío y poner el turbo, así que me coloco de nuevo a su estela y a que no me adelante nadie.


Al final 36´34" de tiempo total (prácticamente calcadas las dos vueltas) y puesto 37 de 71 participantes masculinos en la prueba larga. Valoración positiva de mis sensaciones dentro del agua y el buen sabor de boca que se te queda en el cuerpo cuando sabes que lo has dado todo, que he ido a tope desde el principio hasta el final, el gustazo que me da sentir los brazos y los dorsales "cargaditos", que no me dejé nada y lo mejor de todo, que volvería a repetirlo sin pensármelo dos veces. Con lo que me costó este año lograr la inscripción, poder participar me supo a gloria, y con estas sensaciones pues aún más. Sin que suene a fantasmada, me quedó pena de que el recorrido no fuesen los 3000m anunciados porque lo tenía planteado como un test importante para la preparación de la travesía de La Graciosa y La Bocaina, ya que no sólo me probaba a mí mismo sino también me comparaba con el resto de la gente que va a hacer estas dos pruebas, sobre todo la última. Pero bueno como dije antes las conclusiones son positivas.


En cuanto al resto de compañeros presentes, no sé lo que opinarán ellos, pero vamos, creo que hicimos un papel bastante digno: Javi hizo el puesto 19 en la prueba corta (18´14"); Fabiola (23´27") hizo el 29 de 66 féminas en 1500. En la prueba larga Samuel hizo el 16 (32´52"); Carlos el 43 (36´55") e Isidro (45´59") la terminó sin entrenar que ya es mucho.


Así que a seguir entrenando...


martes, 26 de julio de 2011

BAJO EL EMBRUJO DE LAS SIRENAS Y LAS OLAS

Hoy cayó el primer gran entrenamiento de natación en aguas abiertas del verano; la "travesía" estrella de nuestra "piscina" natural; ir hasta El Farallón de Sardina.

Como cada martes y jueves a las 19 horas nos concentramos un grupo de amigos para nadar en la playa de Sardina. El entrenamiento de hoy es de los que prometen emociones fuertes, pues la dureza mental de esta travesía es incluso mayor que la física, además de la emoción por llegar a este monumento natural de la costa noroeste grancanaria.

Desde la orilla el mar nos invitaba a intentarlo, con buena marea, un tímido sol y el agua a una temperatura excepcional. Pese a este último aspecto hoy me tocaba nadar con chaque, pues iba a probar un Sinergy de Samuel para valorar y sacar mis propias conclusiones para una posible compra de cara al reto de este año.

El plan era ir directo al Farallón, sin parar en la punta de Martorell. Así que nos tiramos al agua y a nadar. Al principio, como es habitual, el mar está bastante tranquilo y se va "animando" la cosa a medida que nos vamos acercando a la punta, sobre todo yo que iba intentando por todos los medios seguir a Samuel, aprovechando las ventajas del chaque.

Después de la punta el mar cambia radicalmente y comienza a moverse de lo lindo, pero nosotros,concentrados en el canto de alguna sirena, seguimos braceando hacia nuestro objetivo, inmunes al oleaje y a los vaivenes del mar. El camino de ida es muy emocionante, porque cuando levantas la cabeza para orientarte nada más pasar la punta ya ves El Farallón que te espera, imponente, incluso cercano, pero nada más lejos de la realidad, pues parece que no vas a llegar jamás. A esto se une el sentimiento que siempre surge en algún rincón de tu mente y que te recuerda que cada brazada que das te estás alejando más de la "seguridad" de la playa, que no hay sitio por donde salir; que el mar cada vez se está poniendo peor; que como te quedes sin gasolina...Pero siempre seguimos hacia adelante. Samuel se empareja conmigo al principio y vamos juntos, luego antes de llegar al Farallón se pone delante y me encuentro mejor pues me pongo a su estela y mantengo el ritmo echando los pulmones, porque ya a esas alturas quedarte solo acojona que da gusto, sobre todo cuando ves que al escaparse y levantar la cabeza ya no lo ves, por lo que le sigo a través de las burbujas de la estela que va dejando.

La ida la hicimos en unos 17 minutos (línea roja de la foto inferior de la entrada), un tiempo rapidísimo. Mientras esperamos al resto del grupo lo comentamos: o estamos como "toros" o la corriente nos ha traido como tiros. Viendo el oleaje en el que estábamos metidos, la respuesta la teníamos más que clara: la vuelta va a ser la bomba.Así que sin muchas demoras nos damos la vuelta. Para evitar el oleaje nos alejamos de la orilla de los imponentes acantilados que nos acompañan durante todo este duro trayecto y comenzamos a nadar. Esta vez sí que es verdad que voy a ritmo, sin excesos, pues la vuelta va a ser dura y larga. Al igual que en la ida me pongo tras la estela de Samuel pero sin locuras que puedan pasarme factura y me la tomo con cierta calma, aunque por mi cabeza pasan cuarenta mil historias, hasta que me doy cuenta que Samuel con relativa frecuencia se da la vuelta para comprobar que no me deja muy atrás, lo cual me tranquiliza enormemente. Las olas pegan con fuerza y los buches de agua son frecuentes, sobre todo al intentar orientarnos. Cuando comenzamos a ver la punta, siempre piensas ya estamos llegando, pero ese es el error más grande que puede cometer la mente, pues esa es la zona con más corriente del trayecto y parece que no vas a llegar nunca, es demoledor psicológicamente, pero a base de constancia logramos llegar. Lo más duro está hecho, aunque eso sí, hemos tardado en ese trayecto (línea amarilla) !16 minutos!, sólo un minuto menos que todo el trayecto de ida.

Tras reagruparnos nuevamente toca el trayecto final hasta la playa, que pese a ser contracorriente también se hace mucho más llevadero, sobre todo cuando ya tu mente se libera de la presión de todo el entrenamiento, te das cuenta que lo vas a hacer, que lo vas a lograr, que eres el rey del mar, que estás deseando volver otro día, te das cuenta que realmente puedes seguir nadando durante más tiempo (en el caso de hoy no porque me sollé una pasada la axila izquierda), que lo único que sufrió fue tu mente.

Perfecto, les puedo asegurar que puedes tener el mayor problema del mundo en tu cabeza (en ningún momento me acordé del palo que me supuso que me excluyeran de la Travesía de Gando por no haber participado el año anterior estando inscrito), que con un trayecto así, cuando estás metido entre las olas y los acantilados, a más de 500 metros de la orilla más cercana, con una corriente increíble que no te deja avanzar, lo único en lo que piensas es en salvar el pellejo, y la sensación de libertad que te queda en el cuerpo es indescriptible. Sobre este asunto le pueden preguntar a Federico, que hoy hizo un máster en eso porque se quedó más solo que la una en medio del maremoto.

El próximo también se los contaré. Por cierto los protagonistas de la película: Samuel, José Arístides, Fran, Javier, Federico y el que les escribe. Seguro que cada uno tiene su propia historia para contar sobre este entrenamiento. Esta noche dormiremos como los ángeles.

lunes, 4 de julio de 2011

Entrenamientos de natación en aguas abiertas

A partir de mañana martes 5 de julio comienzan los entrenamientos de natación en aguas abiertas del C.T. Triamagro. Como todos los veranos anteriores los entrenamientos serán los martes y jueves a las 19 horas en la playa de Sardina, en el municipio de Gáldar.

Las distancias y recorridos a realizar se organizan en la misma playa antes de entrar al agua dependiendo de las condiciones del mar, pero lo normal es hacer distancias a partir de los 1500 metros (unos 30-35 minutos como mínimo).

El objetivo de estos entrenamientos es la preparación para las diferentes travesías en mar abierto que se celebran en la isla de Gran Canaria durante el verano y salir de la rutina de la piscina, sobresaturada en la época estival.

Todos los que quieran participar en ellos simplemente tienen que dejarse ver a la hora prevista por la zona de la playa chica. Se recomienda traer gorro con algún color que contraste con el azul del mar (amarillo o rojo preferentemente) para facilitar la visualización de los nadadores cuando estemos alejados de la orilla. Se pueden usar chaque, aletas e incluso manguitos al que le haga falta.

Cuando hagamos algún entrenamiento bonito se lo contaremos en Deponorte para que ustedes también lo disfruten.


AL AGUA PATOS!!!!!!!!!!!